Las protectoras de animales somos la única alternativa real a las perreras. No existe una complementación entre ambas, luchamos por cosas diferentes y tenemos un fin totalmente distinto

Actualmente la legislación, obliga a los municipios con un determinado número de habitantes a tener un servicio se recogida de animales abandonados, no por ello a que después de esa recogida, el animal tenga que ser sacrificado. Pero es tal el alto nivel de abandono en nuestro país que las perreras no pueden albergar a tantos animales en sus instalaciones, de ahí que tengan que sacrificar animales para poder recoger más, esa es la función de una perrera: hacer desaparecer un perro que nos molesta a la vista en las calles del pueblo para que a los 10 días, ese perro se sacrificado y no ocupe una jaula que está esperando al siguiente para ser asesinado “legalmente”

Este trabajo sin llegar a ese trágico final es el que hacemos las protectoras y además de forma voluntaria. Recogemos ese perro que molesta en las calles y lo albergamos en nuestras instalaciones, pero a diferencia de las perreras, en nuestras instalaciones no le faltará comida, abrigo y cariño durante el tiempo ilimitado que permanezca allí. Sí, lo cuidaremos de principio a fin, satisfaciendo sus necesidades e intentando buscarle un hogar para hacerle la vida más fácil. Luchamos por su adopción y concienciamos contra el abandono.

Esa es la diferencia entre una protectora en este caso APRENDA y una perrera.

La cara de felicidad, sus ratos de recreo y sus jaulas limpias nada tienen que ver con el hacinamiento y falta de atención de una perrera

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